La salud mental es algo a lo que todas las personas tenemos derecho, pero no todas las personas tenemos las mismas posibilidades de tenerla, cuidarla o atenderla.
Ahora hablamos mucho de la importancia de la salud mental. Hablamos de ir a terapia y lo mencionamos como algo que “debe formar parte de la canasta básica de una persona”.
Pero también debemos cuestionarnos algo: ¿qué pasa con las personas que no pueden acudir a terapia?
Hay personas que trabajan más de 12 horas al día, que necesitan más de un trabajo para sobrevivir, que viven al día, tienen hijos, tienen deudas que resolver y a esas personas también les exigimos que cuiden su salud mental como si fuera tan fácil.
Sin darnos cuenta, la salud mental se volvió un privilegio que tiene un costo y no todas las personas pueden pagarlo.
Es ilógico que estemos pidiendo que las personas cuiden su salud mental cuando muchas veces el mismo sistema que debería ayudar a cuidarla está saturado y quienes trabajan dentro de ese sistema también están agotados y necesitan ser atendidos.
Incluso cuando una persona tiene la posibilidad de ir a terapia, muchas veces no lo hace porque tiene miedo de ser juzgada.
“¿Qué van a pensar de mí?”
“¿Van a creer que estoy loca?”
“¿Y si me manda al psiquiatra?”
Hasta pedir ayuda puede generar miedo.
En la actualidad es muy común escuchar a las personas decir que prefieren hablar con la inteligencia artificial que con una persona real y esto también es preocupante. ¿Por qué nos da tanto miedo mostrarnos tal y como somos?
Hay temas de los que nos da miedo hablar. Nos incomoda hablar del suicidio, de la violencia, nos da miedo hablar de sexualidad, de abuso, de nuestro cuerpo y de muchas cosas que seguimos tratando como si no existieran.
Recordemos que lo que no se nombra, no existe.
En lugar de decirle a todo el mundo “ve a terapia”, deberíamos tener empatía y comenzar a preguntarnos si esa persona puede pagarla, si tiene tiempo para ir, si hay un servicio cerca, si puede faltar al trabajo, si tiene una red de apoyo y, algo muy importante, si se siente con la libertad de pedir ayuda sin miedo a ser juzgada.
Eso es algo de lo que también deberíamos estar hablando.
No solamente de cómo cuidar nuestra salud mental, sino de lo que necesitamos cambiar para que realmente todas las personas tengan la posibilidad de hacerlo.
Porque hoy, aunque nos cueste decirlo, la salud mental no es para todxs.
Psic. Velyvé López Medina es una profesional de la salud mental con un enfoque especializado en tanatología, abuso sexual infantil, y el acompañamiento psicológico para niñas, niños, adolescentes y mujeres.